Más de 20 personas, una joya de Plata .925

Más de 20 personas, una joya de Plata .925

Más de 20 personas, un sentimiento: así nace cada pieza Arusam Silver.

Hace unos meses tuve la oportunidad de compartir en una plática con un grupo de mujeres empresarias, en un evento organizado por la Cámara de Comercio de la CDMX, Ahí hablamos de algo que pocas veces nos detenemos a pensar:

¿cuál es la diferencia entre un accesorio y una joya?

Una bolsa, unos lentes, un sombrero pueden completar un look. Pero una joya es otra cosa; es un metal precioso como oro o plata, transformados por manos expertas, y por eso porta algo que ningún accesorio de moda puede portar; sentimientos. Desde el Paleolítico, el ser humano ha usado piezas trabajadas en su cuerpo para proteger, para expresar identidad, para decir sin palabras quiénes somos. El ojo turco (Evil eye) que tanto amamos en Arusam Silver sigue esa misma tradición miles de años después; no es solo un diseño bonito, es un símbolo de protección que se ha heredado de generación en generación.

Pero hay algo de esa plática que quiero contarles con más detalle, porque muy pocas clientas lo saben, cuando compran una pieza de Arusam Silver, no está llegando de un solo lugar ni de un solo par de manos. En Turquía, se involucran al menos 20 personas para que una sola pieza llegue terminada a México, a tu cuello, a tu mano, a ti.

El camino de una pieza, paso a paso…

Todo empieza en papel. El diseño arranca aquí en México, a lápiz, con un boceto. Ese boceto viaja a Turquía, donde se traza en computadora y se analiza con precisión el peso que tendrá la pieza y la cantidad de piedras que llevará, se refina el diseño, Ya en esta primera etapa, tres personas distintas han puesto las manos en la idea.

Con el diseño digital listo, se construye un molde en 3D que permite crear el "master" en plata, la primera versión física de la pieza. De ahí se hace una prueba con cera, y aquí viene una de las partes más delicadas del proceso, las piedras se incrustan una por una, a mano, directamente en la cera, antes de fundir la plata. No hay máquina que reemplace ese ojo entrenado para acomodar cada piedra en su lugar exacto.

Una vez fundida, la pieza pasa por pulido a mano y baño de rodio y/o de oro, hasta lograr ese brillo característico. Se pesa la pieza terminada, ese peso es, literalmente, una de las cosas  que define su valor y ahí empieza su proceso de exportación y continúa el último tramo, empaquetado, verificación de peso, trámites de exportación, y el vuelo que la trae por vía aérea hasta México.

Entre quienes escogen las piedras, quienes funden, quienes engastan, quienes pulen, quienes hacen el baño de rodio y/o de oro, y quienes la empacan y la despachan, son mínimo 20 personas las que tocan cada pieza antes de que llegue a nuestra tienda o a tu puerta.

¿Por qué esto es importante?, 

Cuando alguien me pregunta por qué una pieza artesanal cuesta lo que cuesta, esta es mi respuesta favorita, no estás pagando solo por el peso en plata, sino que estás pagando por 20 pares de manos, por generaciones de oficio turco, por un proceso que empieza con un lápiz en México y termina cruzando un océano.

La próxima vez que te pongas una pieza Arusam Silver, o que se la regale a alguien, recuerda que no es solo un accesorio, sino es una joya, los sentimientos de quien la diseñó, de quien hizo el molde, los de quien monto las piedras, de quien fundió la plata, de quien está enviando por paquetería, de quien recibe en la aduana, de nosotros en tienda y ahora también los tuyos. Por eso, a esa plática que di frente a un grupo increíble de mujeres empresarias, la llamé Joyería con Sentimiento.

Este artículo es parte de Reflejos de Plata, el blog de Arusam Silver.

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